Lo hecho, hecho Yolanda García Serrano Telón

Por: García Serrano, Yolanda, 1958-Tipo de material: ArtículoArtículoDetalles de publicación: Madrid : : Asociación de Autores de Teatro, , 2016ISSN: 1575-9504Tema(s): El alcalde de Zalamea | Mujeres y teatro | SexismoRecursos en línea: Ir al artículo (texto completo) En: Las Puertas del DramaAlcance y contenido: "Mi primer recuerdo relacionado con el teatro se remonta a un escenario, un bigote falso y una vara. Yo tenía 11 años, era el Alcalde de Zalamea, y lanzaba mis versos con mucha seguridad. Todavía me emociono al recordar los versos que se quedaron grabados en mi memoria. "¡Pues Crespo, lo dicho, dicho!", "¡Pues señor, lo hecho, hecho!" ¿Y por qué el alcalde de Zalamea en este epílogo? Porque me parece un cierre perfecto que don Pedro Calderón de la Barca nos regala, ya que podemos relacionarlo directamente con el asunto que se ha tratado largo y tendido en las páginas precedentes. En mi colegio todas éramos niñas y debíamos interpretar los papeles masculinos y femeninos por igual, y lo hacíamos sin complejos. Bastaba que el papel tuviera fuerza para defenderlo delante de un público, nada objetivo por otro lado, pero que tampoco aceptaría un trabajo hecho con desgana...".
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REV407 407 Extra núm. 1 (2016) Enlace al recurso No para préstamo Especial autoras Mujeres que cuentan REV407 Extra 1

"Mi primer recuerdo relacionado con el teatro se remonta a un escenario, un bigote falso y una vara. Yo tenía 11 años, era el Alcalde de Zalamea, y lanzaba mis versos con mucha seguridad. Todavía me emociono al recordar los versos que se quedaron grabados en mi memoria. "¡Pues Crespo, lo dicho, dicho!", "¡Pues señor, lo hecho, hecho!" ¿Y por qué el alcalde de Zalamea en este epílogo? Porque me parece un cierre perfecto que don Pedro Calderón de la Barca nos regala, ya que podemos relacionarlo directamente con el asunto que se ha tratado largo y tendido en las páginas precedentes. En mi colegio todas éramos niñas y debíamos interpretar los papeles masculinos y femeninos por igual, y lo hacíamos sin complejos. Bastaba que el papel tuviera fuerza para defenderlo delante de un público, nada objetivo por otro lado, pero que tampoco aceptaría un trabajo hecho con desgana...".

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