Homenaje al teatro leído / Javier Alfaya El teatro también se lee

Por: Alfaya, JavierTipo de material: ArtículoArtículoDetalles de publicación: Madrid : : Asociación de Autores de Teatro, , Otoño-2005Descripción: P. 47. Il. 30 cmISSN: 1575-9504Tema(s): Teatro y lecturaRecursos en línea: Ir al artículo (texto completo) | Dialnet En: Las Puertas del DramaAlcance y contenido: "Fue allá lejos en el tiempo, hacía 1956 -el año en que resucitó el movimiento estudiantil en España- cuando un muchacho de apenas dieciséis años, que tenía que hacer un doble viaje cada trimestre entre su país natal la costa sur de Galicia y la ciudad de León, al hacer un transbordo obligado su tren en Monforte de Lemos, bajó del tren y se encaminó a un quiosco de periódicos donde junto con aquellas novelas y relatos en formato de folleto de la colección «Novelas y Cuentos» había una exposición de libros de la colección Austral, de la editorial Espasa Calpe. Allí, sin saber muy bien porqué, tomó en sus manos uno de aquellos libros, titulado El jardín de los cerezos, cuyo autor era un escritor ruso llamado Anton P. Chejov, del que había oído hablar mucho -porque era el lector de Dostoyewsky y de Turgueniev- per del que no había leído nada. Y ese libro ese día le hizo entrar en un mundo poético -el colegial aquel escribía poesía en sus horas muertas- al cual no ha renunciado nunca. El libro aquel no sólo incluía una obra teatral sino una pequeña colección de cuentos..."
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REV407 407 Núm. 24 (Otoño 2005) Enlace al recurso No para préstamo Teatro municipal madrileño (II) REV407 24

"Fue allá lejos en el tiempo, hacía 1956 -el año en que resucitó el movimiento estudiantil en España- cuando un muchacho de apenas dieciséis años, que tenía que hacer un doble viaje cada trimestre entre su país natal la costa sur de Galicia y la ciudad de León, al hacer un transbordo obligado su tren en Monforte de Lemos, bajó del tren y se encaminó a un quiosco de periódicos donde junto con aquellas novelas y relatos en formato de folleto de la colección «Novelas y Cuentos» había una exposición de libros de la colección Austral, de la editorial Espasa Calpe. Allí, sin saber muy bien porqué, tomó en sus manos uno de aquellos libros, titulado El jardín de los cerezos, cuyo autor era un escritor ruso llamado Anton P. Chejov, del que había oído hablar mucho -porque era el lector de Dostoyewsky y de Turgueniev- per del que no había leído nada. Y ese libro ese día le hizo entrar en un mundo poético -el colegial aquel escribía poesía en sus horas muertas- al cual no ha renunciado nunca. El libro aquel no sólo incluía una obra teatral sino una pequeña colección de cuentos..."

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