La jaula de las locas de Jean Poiret

Por: Poiret, JeanColaborador(es): Fierstein, Harvey [Texto original] | Herman, Jerry [Música] | Llàcer, Àngel [Dirección de escena, Intérprete] | Meyer, Daniel J, 1982- [Asistencia de dirección] | Guix, Manu [Dirección musical] | Puente, Goretti [Vestuario] | Tari, Gustavo Adolfo [Vestuario] | Guerra, Aixa [Coreografía] | Burés, Oriol [Intérprete] | Labanda, Iván [Intérprete] | Portas, Mireia [Intérprete] | Micó, Ana [Intérprete] | Lagares, Anna [Intérprete] | Bravo, Claudia [Intérprete] | Gómez, Víctor [Intérprete] | Esteve, Empar [Intérprete] | Esteves, Evangelina [Intérprete] | Marimon, Enric [Intérprete] | Bernadí, Roc [Intérprete] | Teatro Rialto [Producción]Tipo de material: PelículaPelículaIdioma: Español Detalles de publicación: Madrid: INAEM, 2020Descripción: 153 min. son., colTema(s): Teatro español | Teatro experimentalRecursos en línea: Ficha Teatro Rialto Créditos de producción: Producción de: Teatro Rialto | Dirección de escena: Àngel LlàcerIResumen: "Repito función del redondo musical producido por Àngel Llácer y Manu Guix, La Jaula de las Locas. Me enamoró en un abarrotadísimo Teatro Tívoli en Barcelona, con 1188 butacas vendidas, y un auditorio impactante por su amplitud. Llevan ya unas semanas en el Teatro Rialto en Madrid, y sonrío al ver las diferencias y la misma fuerza del musical. El Teatro Rialto es mucho más coqueto y pequeño, y sin embargo los excesos de pluma y glam se acomodan perfectamente al escenario, sin perder el efecto. El musical está importado de la versión original creada por Jerry Herman y Harvey Fierstein. El musical se valía a su vez del original teatral escrito por el dramaturgo francés Jean Poiret en 1973. Ha tenido una conocidísima versión cinematográfica (con Robin Williams y Nathan Lane), y en nuestro país fue muy aclamada el montaje de variedades a cargo de Andrés Pajares y Joaquín Kremell. La historia se levanta sobre un alegato hacia la tolerancia, con la historia de una pareja gay que regenta una sala de fiestas. Uno es una artista reinona que brilla cada noche en el espectáculo golfo de la sala, y el otro es empresario y gerente. Todo en sus vidas tiende hacia un cliché absoluto: la decoración de la casa, los amanerados gestos, las bromas, e incluso la doncella. Son elementos que sirven para abonar el humor. Del otro lado existe seriedad al mostrar a una pareja estable que vive de forma libre, sin ocultarse. Y con ese endulzamiento de la trama el público engulle un mensaje liberal y tolerante, que no olviden fue escrito allá por 1973. Puede que el espectáculo haya quedado, con el tiempo, en una viñeta rosa, pero sigue teniendo una historia valiente y grandes números musicales. La puesta en escena del musical por Llácer y Guix es un jolgorio. La orquesta en directo, dirigida por Andreu Gallén / Carlos Pérez Claudio, se coloca sobre lo alto del escenario, elevando el amor por la música que caracteriza a sus productores. Durante la función, un grupo de "pajaritas" harán de travestis bailarines, con sobre exceso de maquillaje y contorsiones envidiables. Junto con la música en directo, también destaca la coreografía de Miryam Benedited, con números propios de un cabaret gamberro. El centro de la trama es para Albin y Georges (o Georrrrrrges). En esta ocasión pude disfrutar de Oriol Burés haciendo de Albin, y debo confesar que no fue hasta bien entrada la función que no me percaté de que no era Llácer, sino otro actor, quien hacía de protagonista. Oriol Burés tiene la maestría de replicar la criatura creada por Llácer, con un tono insolente y descarado, sin ocultar el acento catalán, y hacerla simplemente adorable. Hasta en las improvisaciones (donde el genio de Llácer se desmelena), Burés también ha cogido carrerilla, y en los números cantados está simplemente majestuoso (apoteósico el "Soy lo que soy". En el papel de Georges, un estupendo José Luis Mosquera, al que ya vi en Barcelona, con una voz dulce y suave, con mucho gusto, y una interpretación redonda de lo que debe ser el cursi empresario cabaretero. En la comparación entre funciones, observo que Ricky Mata ha subido en puntuación su divertidísimo personaje de Jacob. Su bella compostura pisa con mayor garbo, y convierte al sirviente en una de las estrellas de la función. En la versión madrileña se nota que el espectáculo ha cogido tablas en la improvisación. Atención que el público masculino se convierte en presa fácil.Y entre algunos espectadores se escoge a algún inocente, pero no se preocupen, que lo hacen con tino. El musical se ha instalado en el Teatro Rialto de la Gran Vía, y está cosechando llenazos de buen rollo y espíritu afable. Desde ya digo que ando esperando que La tienda de los horrores (el nuevo espectáculo de Llàcer y Guix), recale pronto en Madrid tras el cierre de temporada en Barcelona". La clá
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Videograbación MP4 Videograbación MP4 CDAEM
Videograbaciones Teatro 10617 5 Consulta en sala Copia formato: mp4 (CV) 0032524831044

Tipo de procedencia: Grabaciones 2020

Producción audiovisual: CDAEM

Calidad del sonido: Alta

Calidad de la imagen: Alta

Tipología de contenido: Espectáculos

Producción de: Teatro Rialto

Dirección de escena: Àngel Llàcer

I

Grabado en: Teatro Rialto 12/02/2020

"Repito función del redondo musical producido por Àngel Llácer y Manu Guix, La Jaula de las Locas. Me enamoró en un abarrotadísimo Teatro Tívoli en Barcelona, con 1188 butacas vendidas, y un auditorio impactante por su amplitud. Llevan ya unas semanas en el Teatro Rialto en Madrid, y sonrío al ver las diferencias y la misma fuerza del musical. El Teatro Rialto es mucho más coqueto y pequeño, y sin embargo los excesos de pluma y glam se acomodan perfectamente al escenario, sin perder el efecto. El musical está importado de la versión original creada por Jerry Herman y Harvey Fierstein. El musical se valía a su vez del original teatral escrito por el dramaturgo francés Jean Poiret en 1973. Ha tenido una conocidísima versión cinematográfica (con Robin Williams y Nathan Lane), y en nuestro país fue muy aclamada el montaje de variedades a cargo de Andrés Pajares y Joaquín Kremell. La historia se levanta sobre un alegato hacia la tolerancia, con la historia de una pareja gay que regenta una sala de fiestas. Uno es una artista reinona que brilla cada noche en el espectáculo golfo de la sala, y el otro es empresario y gerente. Todo en sus vidas tiende hacia un cliché absoluto: la decoración de la casa, los amanerados gestos, las bromas, e incluso la doncella. Son elementos que sirven para abonar el humor. Del otro lado existe seriedad al mostrar a una pareja estable que vive de forma libre, sin ocultarse. Y con ese endulzamiento de la trama el público engulle un mensaje liberal y tolerante, que no olviden fue escrito allá por 1973. Puede que el espectáculo haya quedado, con el tiempo, en una viñeta rosa, pero sigue teniendo una historia valiente y grandes números musicales. La puesta en escena del musical por Llácer y Guix es un jolgorio. La orquesta en directo, dirigida por Andreu Gallén / Carlos Pérez Claudio, se coloca sobre lo alto del escenario, elevando el amor por la música que caracteriza a sus productores. Durante la función, un grupo de "pajaritas" harán de travestis bailarines, con sobre exceso de maquillaje y contorsiones envidiables. Junto con la música en directo, también destaca la coreografía de Miryam Benedited, con números propios de un cabaret gamberro. El centro de la trama es para Albin y Georges (o Georrrrrrges). En esta ocasión pude disfrutar de Oriol Burés haciendo de Albin, y debo confesar que no fue hasta bien entrada la función que no me percaté de que no era Llácer, sino otro actor, quien hacía de protagonista. Oriol Burés tiene la maestría de replicar la criatura creada por Llácer, con un tono insolente y descarado, sin ocultar el acento catalán, y hacerla simplemente adorable. Hasta en las improvisaciones (donde el genio de Llácer se desmelena), Burés también ha cogido carrerilla, y en los números cantados está simplemente majestuoso (apoteósico el "Soy lo que soy". En el papel de Georges, un estupendo José Luis Mosquera, al que ya vi en Barcelona, con una voz dulce y suave, con mucho gusto, y una interpretación redonda de lo que debe ser el cursi empresario cabaretero. En la comparación entre funciones, observo que Ricky Mata ha subido en puntuación su divertidísimo personaje de Jacob. Su bella compostura pisa con mayor garbo, y convierte al sirviente en una de las estrellas de la función. En la versión madrileña se nota que el espectáculo ha cogido tablas en la improvisación. Atención que el público masculino se convierte en presa fácil.Y entre algunos espectadores se escoge a algún inocente, pero no se preocupen, que lo hacen con tino. El musical se ha instalado en el Teatro Rialto de la Gran Vía, y está cosechando llenazos de buen rollo y espíritu afable. Desde ya digo que ando esperando que La tienda de los horrores (el nuevo espectáculo de Llàcer y Guix), recale pronto en Madrid tras el cierre de temporada en Barcelona". La clá

Tipo de destinatario: Adultos

Estreno: en 2018

Español

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